Descripción
En las últimas décadas, el campo de la salud mental infanto-juvenil ha experimentado un cambio paradigmático significativo. Los modelos tradicionales, centrados en categorías diagnósticas rígidas, han mostrado limitaciones para explicar la complejidad del desarrollo psicológico y para orientar intervenciones eficaces en contextos reales.
Frente a ello, ha emergido con fuerza el enfoque transdiagnóstico, que propone comprender los problemas psicológicos no como entidades aisladas, sino como manifestaciones de procesos comunes que atraviesan distintos cuadros.
Es por eso que este diplomado propone una formación que trasciende la enseñanza fragmentada de técnicas, para centrarse en el desarrollo de competencias clínicas complejas: la capacidad de conceptualizar, integrar y decidir.
Por tanto, se busca que la y el profesional en formación puedan identificar procesos nucleares como la regulación emocional, la evitación experiencial, la disfunción interpersonal o los esquemas desadaptativos, y a partir de ello diseñar intervenciones pertinentes, contextualizadas y basadas en evidencia.




